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DE
CÓMO CONOCER EGIPTO Y NO MORIR EN EL INTENTO
Capítulo
I.- El Cairo, la Meseta de Giza, Menfis y Saqqara
Con el título
que he elegido para esta pequeña guía puede parecer que un primer
viaje a Egipto es suficiente para conocer todas las maravillas que
encierra, sin embargo, nada más lejos de la realidad. Se puede viajar a
Egipto en miles de ocasiones y siempre queda algo nuevo por descubrir.
La
mayoría de las “guías” que se venden o que aparecen en Internet se
elaboran pensando en que una persona hace un solo viaje en su vida a
Egipto y con esto tiene suficiente: cuantos más datos sobre esta
antigua civilización se conozcan parecen resultarles más útiles en un
viaje que aquello que se va a visitar. Estas “guías” se centran
normalmente en las visitas clásicas, por llamarlas de alguna forma,
esto es, el abc del Antiguo Egipto, por lo que innegablemente te obligas
a realizar el típico viaje de crucero por el Nilo.
Los
cruceros tienen varias ventajas para aquéllos que no han visitado nunca
“el don del Nilo”: En primer lugar, se ven en un solo viaje los
monumentos más característicos. En segundo lugar, apenas tienes que
planificar tu viaje ya que la agencia es la que dispone las visitas según
el recorrido escogido por el cliente. A los viajeros tan sólo les queda
escoger entre hacer una visita o no a Menfis, Saqqara, Abu Simbel, el
Barrio Copto y la Ciudadela o decidir si verán o no el espectáculo de
luz y sonido de la Meseta de Giza, del Templo de Luxor o Karnak o
decantarse por el Templo de Filae. En tercer lugar, seguro que se saca más
tiempo para compras y poder volver con magníficos “souvenirs” para
amigos y familiares.
Aunque
parezca lo contrario, realmente recomiendo este tipo de viaje para los
que vayan su primera vez a Egipto, a no ser que quieran adentrarse en el
verdadero y apasionante mundo de la egiptología animándose a conocer
todo lo posible de la antigua civilización egipcia. Y, como no, una vez
hecho el recorrido del día y pasado por el hotel, disfrutar de los
maravillosos lugares que todas las ciudades egipcias ofrecen sin
necesidad de acudir a los restaurantes o tiendas turísticas. ¡Si la
mayoría de los viajeros supiesen que es más fácil acabar mal del estómago
comiendo en un restaurante preparado para el turismo que en uno
realmente egipcio...!.
Por
tanto, empezaremos por explicar qué es lo que ocurre cuando uno sale de
su casa sin nada más que el vuelo a El Cairo (o a Luxor) y el hotel
contratado. Bueno, aparte de la maleta con unos cuantos kilos de ropa:
camisetas, camisas, pantalones y todo demás equipamiento “por si
acaso” que vuelven igual de planchados a casa una vez terminado
nuestro viaje.
Viajar
a Egipto por tu cuenta ni resulta difícil ni es arriesgado.
Lo
primero que necesitamos es decidir dónde queremos hacer nuestra primera
parada: Luxor o El Cairo. Hay vuelos a El Cairo prácticamente todos los
días con Egypt Air, a Luxor llegan menos pero llegan, eso sí, después
de retrasos interminables en los horarios. Para ir a Egipto, sea a El
Cairo o a Luxor, sin viaje organizado y volando con Egypt Air es
imprescindible pasar, al menos, allí una semana. Esto no ocurre con
otras compañías aéreas, aunque el precio del vuelo internacional hará
que os decantéis por una u otra. Los vuelos domésticos Luxor-Cairo-Luxor
son un auténtico desastre en cuanto horarios, pero al final siempre
llegas a tu destino unas cuantas horas más tarde de lo previsto. Esta
desorganización tiene también su ventaja ya que normalmente y, si te
interesa, puedes adelantar el vuelo unas horas si existen plazas
disponibles, tan sólo tienes que ir a una agencia de Egypt Air, que las
hay a miles y te atenderán cordialmente.
Lo
que sí debéis tener en cuenta es que en este tipo de viajes se pueden
hacer las mismas visitas que en un crucero, pues tanto desde Luxor como
desde El Cairo puedes ir por carretera a cualquiera de los enclaves que
normalmente se visitan, y además, conocer otros muchos lugares más.
Por
tanto, hemos llamado ya a una agencia de viajes y tenemos el vuelo, el
hotel y el visado.
La
organización de los días es importante aunque no pretendamos salir del
propio Cairo o Luxor. Hay muchísimas cosas que ver y muchos detalles en
los monumentos de visita “obligada” que no deben pasarse por alto,
lo cual te lleva bastante tiempo.
Empezaremos
por El Cairo ya que aquí es en donde hemos
decidido hacer nuestra primera parada, para conocer el Antiguo Egipto
desde sus primeras Dinastías.
El Cairo
es una ciudad increíble en todos los aspectos, una locura controlada
que nada más bajar del avión pone los pelos de punta y, más aún la
primera vez que coges un taxi. Aquí se entremezclan las mansiones y
magníficos palacios con los barrios más humildes; los comercios más
“in” a nivel internacional y los concesionarios de vehículos de las
marcas más cotizadas, con las tiendas más antiguas y con carnicerías
que aún continúan con la tradición de colgar sus piezas de carne en
la puerta, a la vista de insectos voladores y viandantes.
En
la ciudad,
que merece la pena dedicarle al menos un día, no es difícil moverse.
Puedes optar por tres medios de transporte aunque lo más cómodo y
eficaz es el taxi. Tenemos que olvidarnos de cómo funciona en España
la contratación de los servicios y, en concreto, para los taxis. A ser
posible, olvidaros de aquéllos que se encuentran en los hoteles y
empezad a andar nada más salir del hotel; enseguida os pararán unos
cuantos taxis. Con el taxista lo que tenéis que hacer es decirle a dónde
vais y un precio que sea inferior al que realmente queráis pagar (aquí
también entra en juego el regateo). Antes de montar en el coche ya tenéis
el precio del trayecto preestablecido.
Los
autobuses públicos
están a disposición de transeúntes nacionales y extranjeros. Fijaos
bien en cómo funcionan: los autobuses pasan a una velocidad moderada
por las calles de El Cairo haciendo su recorrido habitual, pero, cuando
llegan a una parada preestablecida, el autobús no se detiene; los
viajeros se bajan en marcha y los que quieren hacer uso de él tienen
que subirse también en marcha. Por ello nos resultará difícil
utilizarlo, sin embargo ahí tenéis esa opción. Conviene hacerse con
un plano del recorrido de los autobuses con anterioridad a la utilización
de este servicio público.
El
metro
funciona a la perfección aunque no resulta excesivamente útil para los
que nos llegamos a esta ciudad. Si queréis probar a viajar en él también
podéis hacerlo sin problemas, a excepción de conocer con anterioridad
los recorridos y en dónde exactamente nos queremos subir y bajar, ya
que los nombres, lógicamente, se encuentran en árabe.
Los
taxis
pueden tomarse para hacer un trayecto corto o contratarse para el día
entero (de 7:00 a.m. a 16:00 ó 17:00 horas). No dudéis en probar con
dos o tres taxis antes de decidiros por uno si lo que queréis es un
buen precio. Muchas veces el propio taxista con el que llevas unos
minutos negociando sin llegar a buen fin es el que, cuando te das la
vuelta y dices que no, decide volver y aceptar el último precio
hablado.
Ya
tenemos el medio de transporte para las visitas fuera de la ciudad (el
taxi) y, ¿adónde nos dirigíamos?. Cómo no, durante el primer día de
estancia en El Cairo, visita obligada principal es:
La
meseta de Giza.-
Tras un recorrido de unos 10 minutos o un cuarto de hora, en función de
cómo esté el tráfico, siempre imposible en El Cairo excepto los
vienes (que es como nuestro domingo), sorteando toda clase de obstáculos,
entre los que se encuentran los demás vehículos que circulan por la
carretera sin atender a señal de tráfico alguna, incluidos los semáforos,
contemplamos, por fin, las pirámides.
Lo
primero que haremos será ir a la taquilla y conseguir las entradas. Tenéis
que andar con cuidado si queréis entrar en la Gran Pirámide pues tan sólo
entran 150 personas al día y sólo hay dos turnos: uno a las 8 de la mañana
y otro a la 1 del mediodía.
Ensimismados
como nos quedamos todos nada más ver la grandiosidad de estas tumbas de
la IV Dinastía, de tamaña obra de arte, no podemos hacer otra cosa más
que quedarnos debajo de la Pirámide de Jufu (Keops), la primera
a la que accedemos, y pasar unos minutos contemplando los enormes
bloques de piedra que la componen y la altura de la misma. Pero
espabilemos y olvidémonos de los camelleros que tratan de conseguir
unas libras por fotografiarte junto a ellos y evitemos a todos aquéllos
que nos quieran hacer regalos que luego no serán tales para conocer
realmente el complejo funerario de este rey.
En
cuanto a la propia pirámide conviene que nos fijemos, en su parte
inferior en los restos del recubrimiento de caliza que en su día la
cubrían en su totalidad, piedras planas y pulidas que en este momento
están restaurándose aunque pueda distinguirse, hasta la fecha, los
bloques originales de los que han ido añadiendo. Igualmente y a esta
altura de la construcción podemos ver el efecto de la erosión en los
bloques. Para observar mejor todos estos efectos del paso del tiempo
rodearemos la pirámide y al hacerlo nos encontraremos con otra serie de
elementos igual de interesantes.
La
parte de la pirámide por donde se accede a su interior está orientada
al norte. Si nos giramos, cruzando la pequeña carretera de acceso al
complejo podemos ver el Cementerio Occidental. Allí actualmente hay
abiertas tres mastabas nada más entrar y otras dos (Iymeri y
Neferbauptah) al final del campo de mastabas, a las que se puede
acceder desde la carretera que da acceso a la pirámide de Menkaura (Micerinos).
En
la cara sur de la pirámide, esto es, justo la cara contraria a su
entrada actual, nos encontramos con tal cantidad de joyas que si le
dedicamos más de un día aprovecharemos mejor el tiempo. Por una parte,
el Templo Funerario del complejo de Jufu, en el que pueden apreciarse
todavía restos del suelo de basalto negro o los pozos destinados a las
barcas solares, en los que se distingue la forma de nave incluso desde
el suelo. Las pirámides subsidiarias, pertenecientes a Meritetis,
Hetepheres II y Henutsen se encuentran abiertas a los turistas y
realmente merece la pena entrar en ellas. Tras ellas, el Cementerio
Oriental, en mi opinión un lugar para perderse durante días junto al
Occidental. En este cementerio tenemos la posibilidad de visitar varias
mastabas como la de Qar, Idu e incluso con un poco de suerte la
perteneciente a Jufujaef y alrededores.
Mientras
tanto, por una o un par de libras te puedes tomar unos refrescos y, por
una libra más, un poco de agua. No se debe dar propina a quien se
encuentra en las puertas de un lugar ya abierto al público ya que para
eso pagas la entrada y si lo haces, porque te haya ayudado en algo, con
una o dos libras es suficiente.
Y
ya, por fin entramos en el interior de la pirámide. La pena es que hay
demasiada gente y se trata más bien de pasar las galerías corriendo
hasta que llegas a la cámara del sarcófago. Intentad andar con calma
fijándoos en todos los detalles posibles.
De
aquí nos vamos a la Pirámide de Jafra (Kefren). Id andando por
la arena, es una experiencia inigualable. Después de entrar en su
interior, en el que sin duda os agobiaréis un poco al principio debido
a la humedad que producen las visitas constantes, dad la vuelta a la pirámide,
mirad los restos del templo alto y comenzad a bajar por su calzada hasta
la Esfinge. Aunque el calor os pese, procurad hacer esta visita sobre el
mediodía para evitar las masas.
Y
qué decir de la Pirámide de Menkaura. A pesar de ser la más pequeña,
con diferencia, resulta de gran interés así como todo aquello que
podemos encontrarnos a su alrededor. En las pirámides subsidiarias se
encuentran en estos momentos trabajando pero no hay problema para llegar
hasta ellas. Conviene igualmente visitar su templo alto y recorrer su
calzada en el que todavía quedan vestigios de la piedra utilizada
originariamente. Mientras bajamos podemos ver el complejo de Jentkaus y
otras tumbas, una zona poco visitada y en la que, al igual que en el
Cementerio Occidental de la GP se puede ver que hubo no hace tanto
algunas mastabas abiertas al público que en la actualidad se encuentran
cerradas.
En
esta visita a las tres pirámides más conocidas del planeta, si os la
planteáis como os he comentado gastaréis todo un día, visita que
normalmente dura una hora o poco más en una visita convencional. Si, a
pesar de todo tenemos tiempo nos dirigiremos a Saqqara. En caso
contrario, mejor destinar también un día completo a esa zona.
Aunque
primero haremos una parada breve en Menfis. Se
encuentra en el mismo camino a Saqqara. De esta gran capital del Antiguo
Egipto hoy día no quedan a la vista más que unas pocas estatuas y un
pequeño “museo”, que en realidad no es más que una nave, con la
colosal estatua de Ramsés II y alguna que otra representación. Además
del coloso de Ramsés II, es famosa la esfinge de alabastro expuesta al
aire libre a la salida del “museo”. El resto de lo que fue Menfis
yace bajo los terrenos cultivados y las cercanías de la moderna ciudad
de Mit Rahina.
Saqqara.-
Cuando se habla de Saqqara y los lugares a visitar, hablamos de Saqqara
Norte. Como en la Meseta de Giza, podemos hacer el recorrido con las
visitas clásicas, que ya es más que suficiente para todo un día y,
además, acercarnos a ver las nuevas tumbas abiertas en la calzada del
complejo funerario de Unas y, si nos quedan ganas, intentar ver el
complejo de Sejemjet y la Tumba de Horembeb.
Las
impresionantes mastabas de Mereruka y Kagemni, bien nos llevarán
unas horas si las recorremos observando bien los detalles de sus
relieves. Busquemos las escenas de la vida cotidiana, la representación
de ciertos oficios en sus respectivas labores, el relato de los pasos
que se deben seguir para la elaboración de la cerveza, en los juegos de
los niños.... Fijémonos en que existen paredes en los que los relieves
son tan sólo un boceto de lo que pudieran haber sido, en los colores
utilizados y que todavía permanecen...
Frente
a estas mastabas, la pirámide de Teti, en la que veréis una
buena muestra de los Textos de las Pirámides y de la estructura de las
pirámides de la VI Dinastía. Es la única pirámide a cuyo interior se
puede acceder. El resto del complejo funerario está cerrado al público.
Las
mastabas de Ti y de Ptahotep, aunque se encuentren un poco
alejadas también conviene visitarlas. Entrad en la mastaba de Ti y
llegad hasta la cámara que contiene el sarcófago. Desgraciadamente,
hay mucho “alucinado” suelto que se introduce en el sarcófago para
meditar junto a pequeñas pirámides de metacrilato, así que no os
asustéis si vais a sacar una fotografía y os sale una “momia” de
su interior.
Y,
como el Serapeum permanece cerrado, nos vamos al Complejo
funerario de Unas. La pirámide se encuentra cerrada al público,
como bien muestra la alambrada que impide el acceso, a pesar de que está
acondicionada y tiene instalación eléctrica que, por cierto, funciona
a la perfección. Aquí sí que podéis pasar una buena mañana.
Al
igual que los complejos funerarios de pirámides que hemos visto en Giza,
el complejo de Unas posee los mismos elementos, con la ventaja de que
aquí los podemos ver a la perfección. Nada más llegar a la entrada al
recinto arqueológico de Saqqara Norte, en dónde los policías turísticos
nos preguntarán de dónde venimos, de dónde somos, en qué hotel nos
alejamos y adónde iremos después de ver Saqqara, cuando nos bajemos
del taxi para comprar las entradas al recinto (hay que pagar por cada
persona y por el vehículo) girémosnos y podremos ver el Templo del
Valle del complejo de Unas. En estos momentos se encuentra en restauración
y la verdad es que han adelantado en unos meses bastante el trabajo. Por
este motivo está cerrado pero desde aquí podéis hacer un tramo de la
calzada funeraria. La calzada no se puede recorrer entera desde el
Templo del Valle ya que unos metros de ella han desaparecido bajo una
hondonada de arena, para recorrer el tramo restante lo haremos desde el
Templo Alto, aprovechando para entrar, cuando volvamos a subir, en otras
dos mastabas con excelente decoración. Fijaos en que la calzada tiene
parte de su cubrimiento original en el que aún queda algún relieve e
inscripción. El hacer este recorrido os llevará un buen rato, la
calzada es muy extensa.
En
la cara Sur de la Pirámide podréis ver una inscripción en sus bloques
con el nombre de Jaemuaset, hijo de Ramsés II y restaurador de la Pirámide
de Unas.
Como
os decía, bajando por la calzada, llega un punto en que nos encontramos
con una mastaba. Pertenece a los hermanos Nianjanum y Jnumhotep.
Cerca de ella, pero fuera de la calzada, a la izquierda de la misma según
haces el camino de regreso y muy cerca de su zona cubierta, se encuentra
otra tumba, perteneciente a Neferherptah La entrada para estas
dos tumbas se sacan aparte de la entrada general a Saqqara, pero
visitadlas ya que se trata de dos tumbas con excelentes frescos,
relieves y conservan gran cantidad de su policromía original,
resultando además interesante para conocer la vida cotidiana de los
antiguos egipcios.
Con
estas tumbas hemos terminado de ver el Saqqara comúnmente visitado. Si
aún queréis más y, ya que seguís en la Pirámide de Unas, podéis
acercaros al Complejo Funerario del rey Sejemjet (III Dinastía,
sucesor de Dyeser -Zoser-). Se encuentra al Suroeste de la Pirámide de
Unas y tan sólo hay que echar a andar a través de los montículos de
arena en esta dirección para llegar a ella. No desesperéis, no está
lejos, aunque andando por el desierto, las distancias se hacen más
largas.
La pirámide,
de estructura escalonada, se encuentra inacabada, por lo que hoy día
tan sólo permanece la estructura subterránea. Tan sólo puede verse
“in situ”, sobresaliendo de la arena, parte del pasaje descendente.
Alrededor quedan restos del muro que rodeaba el complejo.
De
aquí os podéis acercar a ver la Tumba de Horembeb, tenéis unos
10 minutos andando para llegar a ella. Y con esto sí que terminamos
nuestro recorrido por Saqqara Norte.
En
Saqqara Sur podemos ver los Complejos Funerarios de Pepi I, Merenra,
Dyedkare-Isesi, Pepi II, Ibi y Shepseskaf. Si queréis llegar hasta aquí
y ver estas pirámides esta vez si que os lo tenéis que tomar con calma
y paciencia. Lo primero que tenéis que hacer es adquirir unos cuantos
litros de agua y concienciaros de esto sí que es el desierto. Hay dos
formas de llegar: podéis alquilar unos caballos en la zona norte de
Saqqara o acercaros hasta el pueblo de Saqqara. Para llegar hasta el
pueblo debéis coger exactamente la misma carretera que os lleva al
recinto arqueológico y girar a la izquierda unos metros antes de llegar
a la taquilla en donde se encontraban los policías turísticos. Es el
único cruce que hay y se encuentra bien señalizado. Por la otra rama
del cruce, se va hacia Abusir. Una vez allí, atravesáis el pueblo y os
metéis en pleno desierto para llegar andando hasta las pirámides. Como
curiosidad, fijaos en que la caseta del guarda del Complejo de Pepi I se
encuentra situada ¡justo en la cima de la pirámide!. Desde aquí hasta
las otras tres pirámides (Pepi II, Ibi y Shepseskaf) hay un buen
trecho. Ninguna de éstas se encuentran abiertas al público; se hallan
cerradas “a cal y canto”, pero merece la pena, por ejemplo, ver las
pirámides subsidiarias del complejo de Pepi I, para estudiar su
estructura.
Os
recomiendo que si os decidís por estas visitas reservéis un día
entero para ellas.
Desde
El Cairo podemos llegar a Zawiyet el-Aryan, Abu Rawass, Abu Gourab,
Dashur y Abusir. Si nos organizamos bien el tiempo podemos dedicar otro
día entero para hacer una excursión hasta El-Lisht, Maidum, Hawara y
El-Lahun.
Próximo
capítulo: Capítulo II.- Zawiyet el-Aryan, Abu Rawass, Abu Gourab,
Dashur, Abusir, El-Lisht, Maidum, Hawara y El-Lahun.
(Al
finalizar este Segundo Capítulo y, por ende, la parte dedicada a El
Cairo, sus alrededores y lugares a los que poder llegar relativamente próximos,
os proporcionaré un modelo de plan de viaje que os será útil en
vuestras próximas visitas a El Cairo).
Recomendaciones
e información útil para este recorrido.
Los
precios de las entradas los podéis ver en: http://www.egiptomania.com/viajero/precios.htm
Para
andar especialmente por Saqqara y sobre todo si os vais a introducir en
el desierto, es aconsejable llevar algo para cubrirse la cabeza, gafas
de sol y agua.
El
agua, en las zonas más turísticas de Saqqara y Giza no tendréis
problema en encontrarla; siempre hay varias personas vendiéndola, pero
no está de más llevarse como reserva una o dos botellas. Tenéis una
especie de bar (caseta en donde venden bebidas) en el camino a la
mastaba de Ti (Saqqara). El precio del agua suele variar dependiendo de
la zona e incluso de la temporada, pero más o menos la encontraréis
por 2 libras los botellines pequeños y 4 libras los grandes. Regateando
un poco se puede conseguir un “tres por dos”. El precio de los
refrescos es mucho menor y por una libra tenéis una coca-cola, fanta,
pepsi o seven-up.
El
precio de los taxis.- Para llegar hasta la meseta de Giza desde el
centro de El Cairo y las zonas cercanas al centro, el precio es de 10 a
13 libras. Al museo, en recorridos cortos son como mucho 5 libras. Un
taxi para todo el día (desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la
tarde) nos costará unas 60 libras.
En
los restaurantes egipcios no turísticos se puede comer sin miedo a
sufrir, posteriormente, problemas gastrointestinales. En "Khan el
Khalili", hay varios restaurantes en los que podréis degustar
exquisitos platos egipcios con su verdadero sabor. Lo mismo en el centro
de El Cairo, aprovechad y conoced la verdadera cocina egipcia.
No
es necesario llevar dólares, con los euros es suficiente. Es preferible
hacer todas las compras en libras y olvidarse de los euros. Últimamente
hay muchas personas que pagan las propinas a los guardas o las compras
en las zonas turísticas en euros; el problema es que luego a los
egipcios el banco no les cambia monedas así que intentan que tú les
hagas el cambio de euros a libras egipcias. El problema es que ellos
siguen pensando que la libras está a unas 50 pesetas, cuando, en
realidad está bastante más baja su cotización (en agosto 2002, a unas
37 pesetas), con lo que en el cambio, aunque sea para hacer un favor al
guarda o vendedor que te lo pide, estarás perdiendo dinero. Os
recomiendo no hacerlo.
El
visado puede sacarse en el aeropuerto de El Cairo, nada más llegar y
sale más económico que lo que te cobran las agencias de viajes.
Si
tenéis cualquier problema o duda, podéis preguntar en cualquier
momento a la policía turística (igualmente en la ciudad), son muy
amables y si das con uno que no sabe hablar inglés te llevará a otro
que conozca el idioma.
Empieza
a convertirse en una costumbre el que los taxistas te intenten cobrar más
del precio estipulado amparándose en que les han puesto una multa. No
os preocupéis, llegaros hasta el hotel y allí dadle el papel de la
multa a un policía (que está escrita en árabe) para que os lo lea y
veréis cómo desaparece corriendo el taxista.
En
El Cairo podéis hacer compras de comida y bebida en los supermercados.
Os ahorraréis unas cuantas libras y tendréis algo para comer entre
horas.
Teresa
Soria Trastoy
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