|

Capítulo
II.- Zawiyet el-Aryan, Abu Rawass, Abu Gourab, Dashur, Abusir, El-Lisht,
Maidum, Hawara y El-Lahun.
Para
visitar estos lugares es conveniente hacerlo en dos días. El motivo: la
zona de El-Faiyum está a unos 80 kilómetros de El Cairo; entre el
viaje de ida y vuelta y el tiempo que estés en cada lugar no llegas
antes de las 6 de la tarde al hotel. Por otra parte, el resto de las
zonas de las que hablo en este capítulo resultan demasiado interesantes
como para no dedicarles tiempo suficiente.
En
el capítulo anterior visitamos la zona de Giza y Saqqara. Ya que nos
encontramos por los alrededores aprovechamos para ver Abusir.
Como os dije, hay un cruce en el camino a la zona arqueológica de
Saqqara; en este cruce giramos a la derecha. Se encuentra bien señalizado
por lo que el problema no es llegar, sino entrar. En estas visitas (los
“Abus”, como yo los llamo), si no tienes un carnet que te acredite
como “no turista” o un permiso especial, puedes acabar visitándolas
pero tened en cuenta que, en este caso, hay que dar propina tanto a la
policía como a los guardas. Está
prevista una próxima apertura al público para parte del complejo, pero
los trabajos de excavación continúan allí.
Todo
lo que podemos contemplar en Abusir es magnífico, frente a nosotros,
las pirámides de los reyes de la V Dinastía: Sahura, Niuserra y
Neferirkara. Pero, además de éstas que son las más conocidas, Abusir
cuenta con otras cuatro pirámides más, dos de ellas de propietario
desconocido, Raneferef, Jentkawes y una pirámide inacabada que podría
pertenecer a Shepseskara.
Nada
más entrar en el recinto nos encontramos con la calzada de la Pirámide
de Sahura. Ascended por ella y fijaos en el templo en donde podréis ver
todavía los canales que terminan en una cubeta de piedra destinada a
recoger la sangre en los sacrificios.
Además
de los complejos funerarios, podéis gozar de un rato agradable en compañía
de los guardas tomando un té y fumando una shisha “casera” dentro
de su caseta. En lo que coincidimos siempre es en que es el mejor té
que hemos tomado en Egipto (aunque siempre nos quede la duda de la
procedencia del agua).
Dejamos
Abusir y la siguiente parada es Abu Gourab, en donde se
levantaron los Templos solares de Userkaf y de Niuserre. De los cinco
templos solares que según el Papiro de Abusir se construyeron, hoy día
sólo quedan vestigios de los mencionados.
Para
llegar hasta aquí tenemos dos opciones: o nos vamos caminando por la
arena hasta encontrarnos, primero con el Templo de Userkaf para
terminar, tras una buena caminata, en el de Niuserra, o coger el taxi
que nos ha llevado a Abusir, pararnos en el pueblo, atravesar los campos
de cultivo y salir directamente al Templo de Niuserra. Cualquiera de las
dos opciones es buena, sólo hay que tener en cuenta las ganas que
tengamos de andar.
Del
Templo de Userkaf apenas quedan un montón de piedras, sin
embargo el Templo de Niuserra se encuentra parcialmente
reconstruido. Podemos ver con facilidad el altar central y hasta mismo
lugar en el que se levantaba el obelisco. Aquí también hay varias
pilas para recoger la sangre de los sacrificios.
Si
habéis optado por ir en taxi y dado que los campos de cultivo por los
que atravesáis son privados, no está de más darle una pequeña
propina a su propietario. Tened en cuenta que esta zona no es turística
y, por tanto, no hay forma de comprar agua “in situ” hasta que no
salgáis de nuevo a la carretera o paréis en el pueblo.
Y,
volvamos a la carretera. Volvemos a salir a la carretera principal que
nos ha llevado hasta Saqqara y continuamos como unos 14 kilómetros más
hasta llegar a Dashur.
Tomaos
tiempo para esta visita. En esta zona, además de unas extensas necrópolis
podéis ver dos de las pirámides mandadas construir por Esnefru (IV
Dinastía): la Pirámide Roja y la Pirámide Encorvada.
En
la Pirámide Roja, cuando estéis delante de ella, enseguida os
daréis cuenta del porqué de su nombre. Desgraciadamente la piedra
utilizada en su construcción se encuentra muy deteriorada y tan sólo
casi con tocarla se deshace, así que es de agradecer las pocas visitas
que recibe. Aún así hasta aquí han llegado también los
“iluminados” y no sería raro que os encontraseis con una procesión
de gente vestida de blanco subiendo por la escalera que llega a la
entrada de la pirámide (triste pero cierto, aunque el Gobierno Egipcio
está intentando acabar con esta práctica).
Esta
pirámide se puede visitar por dentro y, a pesar del olor a amoníaco
procedente del guano de los murciélagos, realmente merece la pena.
Ascendiendo unos 30 metros para llegar a la entrada de la misma, si nos
giramos veremos una panorámica increíble.
En
el interior de la pirámide puede accederse sin problemas hasta la cámara
funeraria. Se ve que es un lugar poco visitado ya que el acceso a las
distintas cámaras de la misma se realiza a gracias a una escalera que más
se asemeja a un andamio que a una escalera propiamente dicha.
Una
vez fuera y, como lo que estamos es intentando deleitarnos con cada
visita que hacemos, dejad al taxista con su coche a los pies de la pirámide
e iros a pie hasta la pirámide encorvada. Podéis decir también al
taxista que vaya él por delante y os espere en esta segunda pirámide
para hacer el camino de regreso ya en coche. Es aquí cuando te
preguntas si las pirámides de Giza tendrían el mismo aspecto antes de
que llegase el Pizza Hut a ellas; desierto y más desierto entre ambas y
en sus alrededores.
No
se puede acceder al interior de la Pirámide Encorvada, pero es
difícil escapar de la cima de la pirámide satélite debido a la
insistencia de los dos policías que normalmente se encuentran allí. ¡Hasta
está marcado el camino por donde ascender a ella! Y, aunque sea una auténtica
barbarie ascender, subirse, tocar, abrazar,
etc, cualquier monumento, si acabáis subiendo a si cima
comprobaréis cómo estas pirámides satélites que tan pequeñas
parecen a comparación de las grandes pirámides a las que acompañan
tienen realmente una altura muy considerable. Fijaos bien en su
estructura ya que es un lazo importante de unión con la Gran Pirámide
de Jufu en su aspecto constructivo.
Tan
sólo nos queda por visitar Zawiyet el-Aryan y Abu Rawass
por esta zona, así que en el camino de regreso aprovechamos para
terminar de ver sus pirámides. Entre Abu Gourab y Giza se encuentra la
pirámide inacaba de Zawiyet el-Aryan. Pirámide escalonada atribuida a
Jaba (tercer rey de la III Dinastía, sucesor de Sejemjet) por el serej
que se encontró inscrito en ocho vasijas de piedra dentro de la mastaba
Z500, próxima a la pirámide. Importante en su estructura por ser una
de las pirámides escalonadas de la tercera Dinastía, en donde se puede
ver la evolución de las mismas.
Y,
al norte de Giza, a unos 8 kilómetros, encontramos Abu Rawass,
con los restos de otra de esas pirámides escalonadas. Llegar hasta allí
es una auténtica aventura pero bien recompensada. La misión
Franco-Suiza trabaja duro y cada temporada avanzan lo suficiente como
para encontrar cambios sustanciales en las distintas visitas que se
hagan al complejo. Nos recibe un cartel que dice “Excavation Area.
Keep Out. Danger”. Podéis recorrer su templo, curiosamente de
adobe, el pozo de la barca solar, restos (aunque cada vez menos) de, al
menos, una de las rampas utilizadas en su construcción, concretamente a
la derecha de la entrada y mucho más. Entrad en al pirámide para ver
su estructura; hoy día se encuentra a cielo abierto pero podéis bajar
por el corredor descendente. Ya dentro de la pirámide, en un pequeño
hoyo encontraréis los restos del sarcófago de granito rojo; son fáciles
de distinguir por su forma ovalada. Y, como no, la pirámide satélite
recientemente descubierta.
Finalizadas
esas visitas, mejor nos vamos al hotel y dejamos el próximo día
continuar con las construcciones funerarias del Imperio Antiguo.
Para
estas visitas, como ya os he comentado, mejor que reservemos un día
entero. Aunque tengamos muchas ganas de llegar a Maidum es mejor hacer
las cosas por orden y seguir el camino que la propia carretera nos
marca, por tanto visitad primero El-Lisht, llegad hasta Maidum, luego
Hawara para terminar en El-Lahun. Aquí tan sólo unas pequeñas
recomendaciones: En el caso de las pirámides de El-Lisht, no es fácil
encontrarlas, preguntad por los cementerios actuales del pueblo en el
que se encuentran y así llegaréis sin ningún problema. Es fácil en
Hawara, Maidum y en El-Lahun; en cada una de ellas hay que pagar una
entrada de 16 libras. Lo bueno es que no os cruzaréis con ningún
turista, estaréis prácticamente solos, a excepción de los guardas y
la policía.
Llegar
a ver estas construcciones lleva su tiempo. Pensad que nos vamos
adentrando en el Egipto Medio y que nos salimos de las zonas turísticas
por excelencia. Los militares no permiten que viajemos solos por estas
zonas y, necesitas ser acompañado de al menos uno, que si tienes
espacio se mete en el taxi o, si no, te acompaña un todo terreno por
delante. Mientras haces la visita ocurre lo mismo (no en El-Lisht) un
policía se encarga de estar contigo allá adonde quieras ir, sólo hay
que avisarle. En zonas como El Lahun, los militares se suben a las zonas
más altas formando un círculo alrededor de donde tú te encuentras.
Pensad que es por vuestra seguridad, quizá exagerado pero no supone
ninguna molestia ya que eres libre de andar por donde quieres.
En
El-Lisht id a visitar las dos pirámides (Amenemhat I y
Sesostris I), para llegar a ellas deberéis atravesar los cementerios
del pueblo. En Maidum, no os contenteis sólo con ver la
pirámide, que por cierto impresiona bastante y el paisaje resulta
espectacular. El interior de la pirámide no tiene desperdicio, fijaos
bien en su estructura y en el techo de la cámara funeraria. Antes de
llegar a la cámara funeraria, cuando nos encontramos subiendo los últimos
peldaños de la escalera, a la que ya llegamos bastante agotados, hay un
pequeño agujero por el que introdujeron una cámara y pudieron
descubrir un nuevo corredor y cámara.
Dejamos
el interior de la pirámide y nos vamos al Templo funerario, en muy buen
estado de conservación; una buena muestra para poder ver el interior y
los pasillos de este tipo de templos.
De aquí salimos a la calzada. Pasamos a la Mastaba número 17.
Entrad en su interior, realmente merece la pena y al llegar a la cámara
funeraria os encontraréis un maravilloso sarcófago de granito rosa. De
aquí id a las mastabas de Nefermaat y Rahotep. No se puede entrar en
ninguna de ellas: en la primera, porque está impracticable; en la
segunda, porque está cerrada, pero son una buena muestra de este tipo
de construcción. Ya cuando vayáis a abandonar el lugar, enfrente de la
propia pirámide hay algún ataúd, un sarcófago y varias piezas
interesante, en su mayor parte de Época Saita halladas en la mastaba nº
17, provinientes de su reutilización como lugar de enterramiento en épocas
posteriores a su construcción.
Y
nos vamos a Hawara. Desgraciadamente no vamos a poder ver
el interior de la pirámide, tan sólo las escaleras del corredor
descendente, ya que debido al canal de irrigación que pasa junto a la
misma, el nivel freático ha subido en exceso. Pero sí vamos a poder
contemplar una pirámide de adobe como es esta de Amenemhat III. Frente
a ella, recorreremos lo queda del antiguo “Laberinto”: unos montículos
de arena, entre los que encontramos un curioso bloque de piedra caliza
que aún conserva dos pequeños cocodrilos en altorrelieve y algunos
restos de columnas. Continuamos rodeando la pirámide y nos encontramos
con la necrópolis que data del reinado de Amenemhat III, lugar de
enterramiento de nobles y oficiales cuyas tumbas fueron, en muchas
ocasiones, reutilizadas durante la Dinastía XVIII. También hay tumbas
de las Dinastías 20 a 30 y Período Ptolemaico. Al noreste de la pirámide
podemos acercarnos hasta un cementerio de cocodrilos.
Por
último, El-Lahun, complejo funerario de Sesostris II, pirámide
incluída. En ella se aprecia perfectamente y a simple vista su
esqueleto. Rodeando la pirámide encontramos parte de lo que fue su
calzada y unas gigantescas mastabas cuya superestructura ha sido tallada
en la propia roca.
Además
de todos los monumentos que podemos ver en estas visitas, resulta
impresionante la tranquilidad de estar absolutamente solos en una zona
donde nos rodea el desierto, en donde podemos observar el espectacular
contraste entre el desierto y la munificencia de la tierra negra.
Próximo
capítulo: Capítulo III.- El Museo Egipcio de El Cairo.
Recomendaciones
e información útil para este recorrido.
Los precios de
las entradas los podéis ver en: http://www.egiptomania.com/viajero/precios.htm
Un taxi a la zona
de El Faiyum os llevará unas 160 libras.
Podéis comprar
agua en las tiendas de los pequeños pueblos por donde paséis, pero tenéis
que pensar que estas zonas se encuentran bastante alejadas de pueblos y
ciudades por lo que es mejor comprar unas cuantas botellas en cuanto
encontréis un sitio.
Éstas son
visitas “caras”, sólo os compensará hacerlas si realmente estáis
dispuestos a ver la cara de Egipto que normalmente sólo se suele ver en
fotografías, e incluso muchas zonas de las que no suelen verse. Es
conveniente dar propina a uno de los guardas y a uno de los policías o
militares, siempre hay un cabeza visible.
En zonas como El-Lisht
es mejor dejar hablar al taxista con los lugareños, terminaremos antes
hablando en árabe que en inglés.
Con el tema del
acompañamiento de militares y policías. Como os he comentado,
acostumbraos a decirles adónde queréis ir y no tendréis ningún
problema, al contrario, os acompañarán con mucho gusto. Tan sólo se
trata de ir por partes y decir: “Ahora vamos a ver tal necrópolis,
allí...” y hecho. Todos los policías y militares hablan inglés, al
menos, con los que tienes que tratar directamente.
Teresa
Soria Trastoy
|